



El mítico grupo de sevillanas ‘Amigos de Gines’ cuenta ya en su pueblo con una glorieta-monumento en su honor, todo un símbolo del agradecimiento de la localidad hacia sus grandes embajadores dentro y fuera del territorio nacional en el 50º aniversario de la emblemática formación musical.
Ante un buen número de asistentes, este viernes se daba a conocer la renovación realizada por parte del Ayuntamiento en la citada rotonda, ubicada en la confluencia de la avenida de La Concordia con la avenida de Europa, una de las arterias principales del municipio e importante punto de entrada y salida del mismo.
El acto comenzó con la intervención de Francisco José Pavón, quien dio la bienvenida a los asistentes, destacando la enorme importancia del grupo y su dilatada trayectoria, una de las más longevas del panorama musical.
A continuación, tomó la palabra Juan Antonio Hurtado, uno de los fundadores del grupo allá por 1970, quien dio lectura a un poema compuesto por él mismo para la ocasión en el que dejó de manifiesto el cariño que siempre ha recibido la formación desde el pueblo que lo vio nacer.
En representación del grupo, Agustín Camino intervino después para agradecer este gesto del Ayuntamiento que viene a recoger el sentir popular, teniendo también palabras para todas las personas que han pasado por la formación a lo largo de estos 50 años.
El Alcalde, Romualdo Garrido, indicó que este homenaje “era de justicia”, un gesto con el que el pueblo devuelve a Amigos de Gines lo que la pandemia le quitó en 2020: “la oportunidad de celebrar como merecen su 50 cumpleaños artístico”.
Señaló, además, que “esta glorieta no es sino un GRACIAS sentido y mayúsculo por todo lo que nos habéis dado y seguís dando a Gines como pueblo, que está tan orgulloso de vosotros”.
Otro de los miembros fundadores del grupo, Luis Baras, también quiso mostrar su agradecimiento y orgullo por haber pertenecido a Amigos de Gines y por este reconocimiento.
A modo de colofón, ‘Amigos de Gines’ puso voz a continuación a su emblemático tema ‘La vuelta del camino’, conocido popularmente como ‘Lloran los pinos del Coto’, momento en el que comenzó a funcionar la vistosa fuente en altura situada en la glorieta y en torno a un gran pino central, todo ello en un conjunto diseñado para evocar una de las composiciones más populares y representativas del grupo. En este sentido, cabe destacar que en la parte superior y en torno al árbol puede leerse ‘Lloran los pinos del Coto despidiendo a las carretas’, fragmento de la famosa sevillana a la que hace alusión toda la ornamentación del lugar.
Completa lo anterior una leyenda en la parte baja donde, sobre un pentagrama, se lee ‘50 años de Amigos de Gines’. Además, en
la base de la glorieta junto al pino, árbol tan característico del
camino rociero, se han añadido otros elementos del mismo, como la arena,
unas piedras similares a las del Vado del Quema, y dos carretas en
miniatura, dando así una simbología especial al lugar con un marcado
acento ginense.
La localidad rendía homenaje así a uno de los grupos más famosos del panorama nacional musical y maestros en su género, un gesto con el que su pueblo ha querido agradecer y reconocer públicamente el medio siglo cantando de ‘Amigos de Gines’.



Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida (Sevilla, 17 de febrero de 1836-Madrid, 22 de diciembre de 1870),1 más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, fue un poeta y narrador español, perteneciente al movimiento del Romanticismo (aunque la historiografía literaria concuerda con que realmente pertenece al Posromanticismo por fechas y por temas y estilo literarios). Aunque en vida ya alcanzó cierta fama, solo después de su muerte y tras la publicación del conjunto de sus escritos obtuvo el prestigio que hoy tiene.
Su obra más célebre es Rimas y Leyendas, un conjunto de poemas dispersos y relatos reunidos en uno de los libros más populares de la literatura hispana.2
Nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836, en la calle Conde de Barajas 28. Era hijo del pintor José Domínguez Insausti, que firmaba sus cuadros con el apellido de sus antepasados como José Domínguez Bécquer. Su madre fue Joaquina Bastida Vargas. Por el lado paterno, descendía de una noble familia de comerciantes de origen flamenco, los Becker o Bécquer, establecida en la capital andaluza en el siglo XVI; de su prestigio da testimonio el hecho de que poseyeran capilla y sepultura en la catedral misma desde 1622. Tanto Gustavo Adolfo como su hermano, el pintor Valeriano Bécquer, adoptaron Bécquer como primer apellido en la firma de sus obras.
Fue bautizado en la parroquia de San Lorenzo Mártir. Sus antepasados directos, empezando por su mismo padre, José Domínguez Bécquer, fueron pintores de costumbres andaluzas, y tanto Gustavo Adolfo como su hermano Valeriano estuvieron muy dotados para el dibujo. Valeriano, de hecho, se inclinó por la pintura. Sin embargo el padre murió el 26 de enero de 1841, cuando contaba el poeta cuatro años, y esa vocación pictórica perdió el principal de sus apoyos. En 1846, con diez años, Gustavo Adolfo ingresó en el Real Colegio de Humanidades de San Telmo de Sevilla,34 donde recibe clases de un discípulo del gran poeta Alberto Lista, Francisco Rodríguez Zapata, y conoce a su gran amigo y compañero de desvelos literarios Narciso Campillo, huérfano de padre también. Campillo le enseñó a nadar en el Guadalquivir y a manejar la espada. Incluso a edad tan temprana ambos empiezan a escribir juntos, por primera vez, el "espantable y disparatado drama" Los conjurados y la novela jocosa El bujarrón en el desierto. Una tarde, además, quemaron miles de versos que habían compuesto.5 Al año siguiente, el 27 de febrero de 1847, los hermanos Bécquer quedaron huérfanos también de madre, y fueron adoptados entonces por su tía materna, María Bastida, y Juan de Vargas, que se hizo cargo de sus siete sobrinos, aunque Valeriano y Gustavo se adoptaron desde entonces cada uno al otro, y de hecho más tarde emprendieron muchos trabajos y viajes juntos.6
Suprimido por Isabel II en 1847 el Colegio de San Telmo (que en 1849 pasaría a ser palacio de los duques de Montpensier), Gustavo Adolfo quedó desorientado. Fue entonces a vivir con su madrina, Manuela Monnehay Moreno, joven de origen francés y acomodada comerciante, cuyos medios y sensibilidad literaria le permitían disponer de una mediana pero selecta biblioteca poética. En esta biblioteca empezó Gustavo Adolfo a aficionarse a la lectura. Inició entonces estudios de pintura en los talleres de Antonio Cabral Bejarano, y más tarde en el de su muy perfeccionista tío paterno Joaquín Domínguez Bécquer, que le pronosticó «Tú no serás nunca un buen pintor, sino un mal literato», aunque le estimuló en los estudios y le pagó los de latín. Por otra parte, como afirmó Julio Nombela, con quien el poeta entonces entabló amistad, Bécquer era un absoluto aficionado a la ópera italiana y se sabía de memoria numerosas arias de Gaetano Donizetti y Vincenzo Bellini.7 Tras ciertos escarceos literarios (escribe en El Trono y la Nobleza de Madrid y en las revistas sevillanas La Aurora y El Porvenir), en 1854 marchó a Madrid con el deseo de triunfar en la literatura. Sufrió una gran decepción y sobrevivió en la bohemia de esos años. Para ganar algún dinero el poeta escribe, en colaboración con sus amigos (Julio Nombela y Luis García Luna, y en 1856 se une a él también su amigo Ramón Rodríguez Correa; Campillo había enfermado y vuelto a Sevilla), y bajo el seudónimo de Gustavo García, comedias y libretos de zarzuela como La novia y el pantalón (1856), en la que satiriza el ambiente burgués y antiartístico que le rodea, y La venta encantada, basada en Don Quijote de la Mancha. Subsiste además con traducciones del francés y trabajillos de ayudante de redactor, escribiente y dibujante. Ese año fue con su hermano a Toledo, un lugar de amor y de peregrinación para él, a fin de inspirarse para su futuro libro Historia de los templos de España. Le interesan por entonces el Byron de las Hebrew Melodies y el Heine del Intermezzo a través de la traducción que Eulogio Florentino Sanz realiza en 1857 en la revista El Museo Univers
El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su resolución, el 15 de diciembre de 1977.Se celebra desde 1974 el 5 de junio de cada año, fecha con la que se dio inicio a la Conferencia de Estocolmo en 1972, cuyo tema central fue el Ambiente1 y dos días después del día del ambiente la Asamblea General de la ONU también aprobó la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra el 5 de junio, pero ¿sabemos en realidad que se celebra? El principal objetivo de esta festividad es concienciar a la sociedad de la necesidad de llevar a cabo un desarrollo sostenible para preservar el medio ambiente. Asimismo, se pretende promover la atención y acción política al respecto. Y es que es necesario que todo el mundo ponga su granito de arena para conseguir mantener el planeta en las mejores condiciones posibles, en la medida de lo posible. Para que puedas contribuir tú también, en unComo.com te contamos qué es el Día Mundial del Medio Ambiente y cómo celebrarlo.